Islandia 2006

Este viaje a Islandia sin duda ha sido inolvidable y excepcional. Hicimos muy buenos amigos, y pasamos muy buenos momentos en un entorno natural sin igual. Decir que este viaje a Islandia han sido las mejores vacaciones de mi vida, quizás sea exagerado. Sólo quizás.

Nuestra visita más que unas vacaciones tradicionales visitando ciudades, ha sido una expedición en toda regla. Llevábamos cocinera, guía, autobús (preparado para circular por las agrestes carreteras del interior) con conductor, y un cuarto ayudante que asistía tanto a la cocinera como al guía.

Los integrantes del grupo hicimos varias referencias de los paisajes a la trilogía del Señor de los Anillos, y llegaban incluso al equipo de la agencia. Guðrún es una vikinga que sin duda recordaba a una mujer elfo, y cocina realmente bien. Piedrecitas (como dijo que era la traducción de su nombre: Stoinar) fue un guía lugareño, auténtico, de la vieja escuela, realmente entrañable, hasta que nos dejó por 'problemas personales' y fue sustituido por Gandalf, que así llamamos (por su sombrero) a Rafa, un suizo de padres españoles que lleva viviendo varios años en Islandia y nos hizo de guía los últimos días. También estaba Nicolai, el hombre para todo, apodado por nosotros 'Frodo' por su parecido al personaje, un tipo estupendo. Y por último Fidel (traducción al español de su nombre que ahora no recuerdo en islandés), sin duda un buen conductor que hizo su trabajo espléndidamente bien cuando atravesamos los inóspitos desiertos del interior o cruzábamos ríos. Esto del Señor de los Anillos, puede sonar un poco 'friky', pero hay que entender el contexto: vacaciones, paisajes idílicos, escenarios surrealistas, buen humor, y cerveza :)

El tiempo en Islandia es extremadamente variable, haciéndonos calor de ir en manga corta, lluvia, y frío de tener que ir con varias capas, todo en la misma jornada. La infraestructura hotelera del país está en pañales, y dado que nuestro viaje ha sido más en contacto con la naturaleza que con las urbes, nos hospedábamos en refugios, albergues y locales habilitados para acogernos, durmiendo siempre en saco de dormir e incluso en el suelo. Varios días no teníamos ni duchas, pero sólo hubo un día que no pudimos suplirlas con algún baño de agua termal natural que hay por doquier. Y aunque afortunadamente la calefacción no faltó nunca, ya que aprovechan las fuentes termales naturales, tampoco tuvimos electricidad dos jornadas. Así y todo, según 'Frodo', el nuestro era un viaje lujoso (palabras textuales).

Conseguimos ver Auroras Boreales dos noches, al parecer un suceso extraño en agosto. También frailecillos, también por los pelos, porque ya están emigrando a tierras más cálidas. Navegamos entre icebergs, e incluso vimos ballenas (bueno, sólo una, aunque varias veces, y apenas el lomo). Eso sí, cataratas impresionantes, vimos un montón, hasta el punto de cansar, y eso que en España no hay de ese tamaño y belleza. Y por supuesto, también vimos sulfataras y otros fenómenos volcánicos.

Acabo con unos datos curiosos. Islandia tiene menos de 300.000 habitantes, y el 55% de la población está en la capital Reykjavik. Hay zonas en las que en Julio no se hace nunca de noche, y en Enero no ven la luz del sol. Junto con Japón, es tanto el país con más esperanza de vida como también el más caro. La superficie que ocupan glaciares y desiertos es más del 25% del país. Por supuesto, el glaciar más grande de Europa está en Islandia, es el Vatnajökull (8200 Km² de superficie y 1100m de espesor máximo), y debido al calentamiento global por el efecto invernadero de las emisiones de CO2, se retira 100 metros al año. Islandia crece 3mm al año debido a que se van separando la placa americana y la europea que dividen la isla, y esa separación es lo que provoca todas las formas de vulcanismo que se ven por todo el territorio.


Fotografías hechas por Javier Giménez © 2006.
Cámaras utilizadas: Canon Powershot A70 y Nikon D50 (con objetivo Sigma 17-70 para digital).