Nueva York 2008

Extracto de la entrada original en mi blog:
http://blog.javiergimenez.com/13/09/2008/que-hacer-en-nueva-york-en-10-dias/

Pues sí, este año hemos ido a ¡New York, New York! (no sé dónde leí que si lo pones dos veces queda mejor). Para seguir con la tradición, destino de última hora tras barajar varias opciones, y que finalmente nos hizo decidir la debilidad del dólar frente al euro, si un día había que ir, mejor que salga bien el cambio de moneda, no? Tras decidir el destino, compramos la Lonely Planet de NYC, una buena elección de guía. Combinar vuelos y hoteles fue laborioso, pero valió la pena ya que aprovechamos bastante bien los horarios, sin apenas tiempos de espera en las conexiones y nos dio para estar 7 días en NYC, uno en Washington y pasar una noche en las cataratas del Niagara, cruzando incluso a Canadá. El vuelo con KLM, un encanto de tripulación, transbordo en Amsterdam y desde allí 7 horas y media la ida, y 6 la vuelta! Hora y media de diferencia por las diferentes corrientes de aire, que cosas!

Encontramos un hotel muy bien de precio sobre todo teniendo en cuenta que estaba en el mismísimo Times Square, el Hotel Edison. Por lo que tengo entendido, siguiendo los estándares neoyorquinos, más que aceptable, en España sería un 3 estrellas. Aunque ya digo, que lo mejor la localización, absolutamente inmejorable.

Primer día, salimos de Barcelona y llegamos al JFK a mediodía. Está lloviendo y la primera impresión es que todo es muy gris, desconfiamos de los “taxis piratas” que merodean el aeropuerto, y pillamos uno legal, pintado, como todos, con el clásico color amarillo que hemos visto en tantas películas. Porque hay que tenerlo en cuenta, tal y como me había dicho Philip, estar en NY es como estar en una película. Llegamos a Times Square y flipamos con el ambiente, la gente, los carteles, las luces, los taxis, las limusinas, las calesas… En esta zona tenemos el McDonald’s más visitado del mundo (eso dicen), la tienda de discos más grande del mundo (eso no sé si creérmelo, pero grande es), los mejores teatros de Broadway, tiendas que cierran pasada la medianoche, puedes comer pizzas tan buenas como en Italia, tartas de queso deliciosas… Estamos en New York, New York!!!

Segundo día, flipamos con el ambiente que sigue habiendo en Times Square ya por la mañana. Cogemos el metro con intención de ir al Lower Manhattan y comenzar nuestros recorridos turísticos a pie. Comenzamos en el City Hall Park, visitamos St. Paul’s Chapel, al lado del solar del antiguo WTC, la aún denominada Zona Cero, por ahí estaba Century 21, la tienda de saldos, abarrotada de españoles por cierto. Pasamos por Wall Street, Bowling Green, y nos acercamos a Battery Park City, que es donde se cogen los ferrys para ir a Ellis Island y a Liberty Island, donde está la Estatua de la Libertad, no era nuestra intención ir, porque nos habían dicho que había colas eternas, pero debe ser que por la tarde no hay tanto turista, ya que apenas hicimos cola. Lo mejor, las vistas de Manhattan desde la isla, y mejor por la tarde, ya que la isla está al oeste. Volvemos a Times Square para pasar por el hotel, y volvemos a flipar con el ambiente. Nos vamos al Empire State Building para ver una panorámica de la ciudad de noche, impresionante. Aquí sí que hicimos una cola interminable, para poder llegar al piso donde está el “observatorio”, pero mereció la pena.

Tercer día. Nos acercamos a ver la preciosa estación Grand Central Terminal, con su Mercado, de paso que hacemos una visita a las Naciones Unidas. Por la tarde conseguimos entradas en TKTS para un musical de Broadway, fuimos a ver la divertida Altar Boyz. TKTS, en Times Square, venden entradas para el mismo día con descuento sobre el precio de taquilla.

El cuarto día nos escapamos en tren a Washington. En mi opinión el precio de los billetes de tren y perdernos un día en Nueva York no compensa la visita a la capital del imperio, más por perdernos un día en NYC que por el dinero, pero bueno, ya que habíamos cruzado el charco… Visitamos lo típico, el Capitolio que te tienen entretenido mogollón de rato para luego no ver más que la cúpula y poco más, los museos que hay hacia el gigante Obelisco, hay monumentos a distintas guerras y al final el monumento a Lincoln, y luego la Casa Blanca. Piedras bien puestas y mucha estampa ya vista en películas o en la tele. Los museos están bien, además gratis, pero aun así… cambiarlo por un día en NYC… no sé yo.

Quinto día. Vamos a Little Italy y Chinatown, están juntas, de hecho de Little Italy queda poco más que Mulberry Street con sus restaurantes típicos a costa de que Chinatown ha crecido mucho, y estar allí realmente da la sensación que estás en el país gigante asiático. Paseamos por el Soho con sus tiendas, y siguiendo una recomendación de nuestra Lonely Planet, estuvimos en Babeland, una tienda de juguetes eróticos regentada por y pensada para mujeres, nada que ver con los soeces y vulgares sex-shops de España. Por la tarde nos cayó una tormenta terrible que impidió que voláramos en helicóptero, que era nuestro plan para esa tarde, plan que quedó aplazado debido al mal tiempo. Esa noche aprovechamos para hacer algo que para mi es un auténtico placer, asistir a una sala de jazz en vivo. Fuimos al Smoke Jazz & Superclub Lounge en Harlem, fantástico local, pequeño pero muy acogedor, y muy auténtico, además cenamos bastante bien allí, obviamente el precio iba en consonancia.

El sexto día nos fuimos a Brooklyn para dar un paseo por el conocido barrio neoyorquino y aprovechar para ver una vista de Manhattan, desde el este. Cruzamos a pie el famoso puente de Brooklyn y por la tarde fuimos al MoMA, con una cola larguísima que daba la vuelta a la manzana, pero que avanzaba muy rápido y no se hizo larga.

Séptimo día. Esto se acaba y quedan muchas cosas por ver. Esta vez sí que montamos en helicóptero para ver una vista de los rascacielos y de paso la Estatua de la Libertad. Me pareció barato en comparación a lo que podría costar en España, y como nunca había montado en un aeronave de ala móvil, decidimos que era la mejor ocasión. Luego nos dimos un paseo por la Quinta Avenida, visitando la Catedral de St. Patrick, pasamos por el Rockefeller Center… Esa noche volvimos a TKTS para coger entradas para el musical que lleva más tiempo en taquilla: El fantasma de la ópera, basada en la novela del mismo nombre. Espléndida obra en un precioso teatro. Ahora sí que sabemos lo que es Broadway.

El octavo día por la mañana aprovechamos para ir de compras, encargos, regalos para familia, y algún caprichito para nosotros. Por la tarde recorrimos parte del inmenso Central Park, hasta el Metropolitan Museum. Al sur de Central Park, con la Quinta Avenida, Apple tiene una de sus Apple Store, con diseño cuidado como sólo Apple sabe hacer, no soy para nada partidario de Apple y sus tendencias monopolistas, pero desde luego su diseño es de lo mejor, y “tuve” que comprarme un iPod ;)

Última noche en NYC, una pena, y aún se me había quedado alguna idea sin poder realizar, como ir a Coney Island. Llegamos por los pelos a ver el atardecer desde Brooklyn con los rascacielos ya iluminados y el cielo anaranjado, buena foto :-) Volvemos al hotel, y después de todas las noches acudiendo a Times Square, seguimos flipando con el ambiente.

Al día siguiente cogimos un avión hacia Buffalo, para allí alquilar un coche y pasar los dos últimos días en las Cataratas del Niagara. Hicimos mal en no tener el coche reservado, ya que tuvimos que coger un mini-van yendo sólo dos personas. Al ir evitamos la autopista, y así poder ver el entorno rural norteamericano, con sus moteles de carretera, sus banderas por doquier (ésto en NYC era igual), las casitas de madera… Vale la pena pasar a Canadá, ya que las cataratas están principalmente en el lado estadounidense, y desde donde se ven bien es desde el lado canadiense. Lo mejor fue bajar por unos túneles que se han currado los canadienses y que te bajan en ascensor hasta la misma caída de la Catarata de la Herradura de Caballo, acabas completamente amerado, pero realmente vale la pena. Son bastante impresionantes y el lugar, aunque demasiado turistizado, está bastante bien.

Y ya vuelta a la cruda realidad… :(

Para orientarse: el sur de la isla de Manhattan es el Downtown, la zona más rica y es el distrito financiero, está en el Lower Manhattan, conforme vamos hacia el norte se va volviendo más comercial, y finalmente más residencial, luego está el barrio de Harlem. Las calles se numeran de sur a norte, y las avenidas de este a oeste, por lo que es muy fácil situarse. La Quinta Avenida separa los bloques este y oeste.

El metro es un poco lioso, pero sólo al principio, con distintos trenes que circulan por las mismas líneas pero con distintos destinos. Las estaciones normalmente son en una sola dirección y hay que tener cuidado de no equivocarse, para cambiar el sentido normalmente basta con cruzar la calle y volver a bajar al metro.

El tiempo es bastante caluroso en verano, y según dicen bastante frío en invierno. Por lo visto es normal que haya tormentas por la tarde en agosto, de hecho llovió bastantes días mientras estuvimos. He oído que en primavera y en otoño el tiempo es muy agradable.

Los neoyorquinos son bastante amables en general, son un poco comediantes, algo payasetes en el mejor de los sentidos de la palabra. Nos ocurría muy a menudo que alguien se acercaba a ofrecernos ayuda si nos veían con el mapa en la mano, incluso nos acompañaban parte del recorrido si no tenían prisa ellos mismos. Además se habla mucho español, al principio empezaba hablando inglés, pero en cuanto me notaban el acento muchas veces ya me respondían en castellano, tanto en tiendas como por la calle.

Habrá de todo como en todas partes, pero realmente me llevé una grata sorpresa al ver que estaba equivocado y que poco tienen que ver con la imagen que tenemos de los estadounidenses de arrogantes y prepotentes, que van por ahí bombardeando e invadiendo países. Claro, eso son sus gobernantes. Pero mira tú por donde no sé por qué me sorprendo con los políticos corruptos y chapuceros que tenemos aquí ;)

Lo mejor del viaje: la gente, el ambiente ecléctico, la heterogeneidad, los contrastes… También es cierto, que ésto ha sido Nueva York… posiblemente, el resto de Estados Unidos no sea tan cool, no?


Podéis hacer comentarios en la entrada original de este texto en mi blog: http://blog.javiergimenez.com/13/09/2008/que-hacer-en-nueva-york-en-10-dias/


Fotografías hechas por Javier Giménez © 2008.
Cámaras utilizadas: Canon Ixus 850 y Nikon D50 (con objetivo Sigma 17-70 para digital).